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Los 7 tipos de caseros más comunes y cómo tratar con ellos

Dicen que cada persona es diferente, y lo mismo sucede con los propietarios de inmuebles. ¡No encontrarás dos iguales! Aunque es cierto que cada persona tiene características que le hacen único y especial (ya sea para mejor o para peor), ser propietario no conoce fronteras. Hace 4 años, cuando me fui de Erasmus a Italia, me encontré por primera vez en la situación de tratar directamente con un casero. No parecería una historia demasiado exótica si no fuera porque el propietario no correspondía con el estereotipo que yo tenía en mente.  Cuando llegó Navidad, mi casero nos invitó a mis compañeros y a mí a merendar a su apartamento para conocer a su familia, su casa y sus costumbres. Nos enseñó los regalos de Papá Noel para su hijo, nos regaló una tarjeta firmada y brindamos todos juntos por el nuevo año.

Con el tiempo he sabido apreciar cuánta suerte tuve en realidad. Después de una larga lista de caseros desagradables, de cotillas o de aquellos que nunca contestaban ni aunque se me estuviera cayendo el techo encima, he decidido que era necesario analizar los perfiles más habituales. De esta forma, sabrás con quién estás tratando y cómo comunicarte con ellos en cada uno de los casos.

El monstruo del papeleo

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Este propietario es el rey de las finanzas, de las leyes y del orden. En su despacho seguramente veas pilas y pilas de libros y documentos, todos perfectamente ordenados y categorizados en cajones y estanterías. ¡Y que nadie se atreva a tocarlos!

Este casero está siempre al corriente de las últimas regulaciones de la compra y el alquiler de inmuebles. Además, conoce a la perfección todo el vocabulario específico del sector y siempre tiene todo por escrito a modo de garantía.

Los monstruos del papeleo suelen ser desconfiados por naturaleza, ¡así que mejor no les des razones para serlo!

Consejo: Ante este tipo de arrendadores, te aconsejamos tener todos los pagos al día. También es recomendable guardar copias de los recibos y las facturas. Si no quieres que su amplio conocimiento inmobiliario te pille desprevenido, estúdiate las 10 palabras que debes saber a la hora de buscar vivienda para que os entendáis a la perfección.

El inspector en la sombra

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Es el típico propietario o propietaria que está siempre mirando a través de la mirilla de la puerta para ver qué sucede en tu piso. ¡O incluso entra cuando no estás! Es, en otras palabras, el propietario espía. ¡No se le escapa ni una! Controla lo que hacen los inquilinos, si han invitado a casa a más personas de las permitidas, si escuchan música pasadas las 22h o si han cambiado la alfombrilla de la entrada. Cuando algo se le escapa de las manos, su mundo se vuelve un caos.

¡Ojo! El inspector disimulado intentará encontrar pequeños errores que jamás conocerías. En otras palabras, intentará sacarte dinero sea como sea. Cuando te vayas de la casa, estate atento, ¡no vayan a cobrarte más por aquella vez que tuviste la calefacción encendida más de la cuenta! Además, siempre buscarán excusas para que pagues tú las renovaciones.

Consejo: Si tu arrendador encaja con este perfil, aquí tienes 5 formas de convencer a tu casero para que se encargue de las reformas y unos infalibles trucos para conseguir tu fianza sin problemas.

El cotilla

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¡No confundir con el inspector disimulado! Mientras que el anterior se preocupa sobre todo de temas más financieros y de orden, este tipo de propietario disfruta estando al día sobre los últimos cotilleos del vecindario. Sabe quién entra o sale de tu apartamento, si has recibido una carta o paquete, a qué revistas estás suscrito y si el vecino del 1º y la chica del 3º han quedado para cenar juntos. Son capaces de pasarse horas y horas hablando de chismorreos. ¡Lo saben (y lo cuentan) todo! Parece que tengan sus propias tácticas para conseguir información privilegiada como nadie y, lo peor, te emboscarán en el rellano para contártelo todo.

Consejo: Ante este perfil de caseros, recuerda proteger tu intimidad tanto como puedas para evitar que tu vida privada se convierta en toda una novela de televisión. No les des motivos para ser el centro de atención del vecindario y evita dar opiniones subjetivas que se puedan malinterpretar.

El fantasma

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¿Tu edificio está a punto de derrumbarse y tu casero no devuelve las llamadas? Entonces estás ante el perfil del fantasma. Como su nombre indica, el casero o casera fantasma es quien nunca está. Irónicamente, se manifiesta cuando nadie le ha llamado pero, en los momentos decisivos, desaparece o no contesta. Esta persona suele ser poco cooperativa y, si puede, se mantiene al margen de los problemas. Su frase típica sería algo así como: “No me quiero involucrar”.

Consejo: ¿Qué hacer ante el propietario desaparecido? Una opción es elaborar una lista con todas las preguntas, cuestiones o documentos que necesitas consultarle. De esta forma, cuando por fin le encuentres no tendrá escapatoria. También es recomendable guardar un registro de todas las veces que has intentado contactar con él. Te servirá de prueba ante posibles malentendidos. ¡Que no se diga que no lo intentaste!

La amabilidad hecha persona

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“Estoy disponible 24/7 si mis inquilinos me necesitan”. Si tuviéramos que resumir el perfil del casero demasiado amable con una frase, sin duda sería esta. Si te has olvidado de pagar la renta a tiempo, si has roto sin querer la lavadora o si anoche organizaste una fiesta en casa, ¡no le des muchas vueltas! Tu propietario no se preocupará en absoluto. Su principal objetivo es que te sientas cómodo incluso si es él quien sale perjudicado. Procura que todos estén contentos y se adapta fácilmente a situaciones imprevistas. ¡Rara vez te dirá “no” si le pides algo! En caso de haber algún problema, intentará llegar a un acuerdo con los inquilinos.

El inconveniente de este tipo de propietario es que a veces se pasan de amables y son capaces de aparecer en tu casa con un pack de cervezas en cualquier momento.

Consejo: Pon límites para mantener tu privacidad y recuérdale que vuestra relación es, ante todo, financiera. Si las visitas son demasiado frecuentes o inesperadas, establece unas reglas para que no te acabes agobiando. Otra opción es elaborar un “horario de visitas” para organizar mejor tu tiempo y que no te interrumpa.

Tu segundo padre

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Si convives con este propietario, seguramente sabrás que es como vivir con tus padres. Te trata como si fueras uno más de la familia: te invita a las cenas navideñas, te envía felicitaciones de cumpleaños, cuenta contigo para eventos en su jardín y te visita incontables veces a la semana. No hay que confundirlo con el propietario demasiado amable: mientras que el padre es quien se ocupa de que estés cómodo y que no te falte nada, el demasiado amable se pasa de amigo y puede tomarse la suficiente confianza contigo como para autoinvitarse sin permiso previo.

Consejo: ¡Felicidades! Estos propietarios no son fáciles de encontrar. Sin embargo, ten en cuenta que no es tu verdadera familia y no debes abusar de su generosidad o llegará un momento que te conviertas en una garrapata y te “pedirán” que te independices.

El manitas

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El manitas tiene una habilidad innata para las obras y las reparaciones, y en su cajón nunca falta cualquier herramienta que puedas necesitar. ¡Es su kit de emergencia! Siempre tiene a mano todos los instrumentos necesarios, incluso aquellos que ni sabías que existían. Tiene la habilidad y el material suficiente para hacer reparaciones rápidamente y con la máxima eficiencia. Además, lo hará de buena gana, ya que se ahorra el dinero de contratar a un operario. Este tipo de propietarios sabe mantener un lugar óptimo para vivir pero sin resultar intrusivo.

Consejo: ¡No tengas miedo de mostrar tu gratitud! Eso sí, tampoco abuses de su amabilidad para que lleve a cabo reparaciones que podrías hacer tú. En este artículo, el autor indica los problemas más comunes que pueden suceder en un apartamento, y quién debe encargarse de ellos. Si te encuentras con alguno de estos casos, ¡no dudes en llamar a tu casero!

¿Te has encontrado alguna vez con algún casero o casera así? ? ¿Conoces a algún otro tipo? Te invitamos a compartir tu experiencia en la caja de comentarios de debajo.

Si, por el contrario, eres propietario y te sientes identificado con algunos de estos perfiles, aquí tienes 5 rasgos importantes de personalidad para que la relación con tus inquilinos vaya sobre ruedas.


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  1. Claudia González

    25 abril

    Me gustaron sus artículos precisos y concisos, fáciles de entender y hasta divertidos. Gracias

    • Trovit

      22 mayo

      Hola Claudia, nos alegramos de que gusten nuestros artículos, ¡muchas gracias por leernos! 🙂

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