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Campo o ciudad: ¿cuál es mejor para ti?

Campo o ciudad: ¿cuál es mejor para ti?

La vida se basa en tomar decisiones. Escoger una opción implica directamente que podría haber otra opción: casarse o no, tener hijos o mejor comprarte otro gato, comprar un coche o seguir moviéndote en bici… Las decisiones más difíciles de tomar son las que, sin duda, marcarán el curso de nuestra vida, y decidir dónde vas a pasar el resto de tu vida, es de lejos bastante crucial. Hoy en Trovit queremos darte algunos puntos a tener en cuenta si estás indeciso respecto a quedarte en la ciudad o mudarte al campo.

Cuanto más céntrico, mejor (o quizás no)

Confiésalo. Todos hemos soñado alguna vez con tener el maravilloso apartamento neoyorquino de Mónica y Rachel en Friends, y poder disfrutar de una buena taza de café en el Central Perk todas las tardes. Vivir en el centro de la ciudad es muy cómodo. Solo con saltar por la ventana caerás con tres cines, los mejores restaurantes japoneses, la parada de metro o un puñado de supermercados diferentes. Todo en uno. Sin embargo, ¿imaginas comer cada día en un bucólico y hermoso jardín mientras oyes los pájaros cantar? Tal y como Meryl Streep en Memorias de África, o casi… ¿Qué tipo de persona te consideras? ¿Aquella adicta a las compras, Starbucks, cines y teatros o más bien un lector empedernido que prefiere pasar sus tardes contemplando los conejos y las vacas comiendo hierba frente a tu casa?

Como dijeron Simon y Garfunkel…

Cambiar las sirenas de las ambulancias y el ruido de los taladros en la obra del vecino de al lado por el mugido de las vacas y el rebuzno de los asnos es lo más parecido a una escapada espiritual de yoga a la India que puedas encontrar cerca de la ciudad. Ahí encontrarás la paz y seguramente a ti mismo también. Por cierto, ¿cuándo fue la última vez que escuchaste el silencio? 

¿Qué es ese olor?

Exacto. Al principio es muy probable que en el campo todo te huela a caca de vaca. Pero poco a poco, irás familiarizándote con los otros aromas que desprenden una fragancia considerablemente más agradable: el frescor del aroma a hierba recién cortada, el olor al humo de la chimenea… Darle el portazo al aire contaminado de la ciudad, el humo del cigarro que se está fumando ese que camina delante de ti; y la dulce peste fruto de la mezcla entre el desodorante barato y el sudor arrequesonado del musculitos que va en el metro. ¿Todas estas experiencias olfativas podrían ser un factor clave a la hora de tomar la decisión de dejar todo y convertirte en un agricultor de berenjenas.

Trabajar desde casa

Una excelente conexión a internet podría ayudarte a trabajar desde tu acogedora cabaña rural; pero no estar de cuerpo presente en la oficina podría acarrear ciertos inconvenientes. Muchas veces, tu trabajo es uno de las factores que más influyen a la hora de decidir dónde vivir. Sin embargo, con el avance tecnológico, la decisión se ve más influida por el “qué quieres” más que por el “qué haces”. Trabajar como freelance desde tu propia casa es un hábito que cada vez es más común.

Por otro lado, las oportunidades laborales que puedas tener viviendo en el campo serán seguramente inferiores que las que tendrías si vivieses en la ciudad. Además, existen zonas periféricas a camino entre la ciudad y el campo que pueden ser el ambiente idóneo. Aún así, si lo que quieres es un verdadero cambio drástico, colgar la corbata y enfundarte el mono de trabajo con un par de semillas de calabaza en la mano podría ser justamente lo que necesitas.

Piensa en familia

Las diferencias son obvias cuando hablamos de criar a un niño en la ciudad o en el campo. Por un lado, la ciudad es una verdadera jungla de asfalto: cuidado con los coches, cientos de personas en el metro, parques recreativos que parecen islas en medio de grandes océanos, etcétera. Existe un mayor recelo por parte de los padres a la hora de dejar a los niños salir a jugar a la calle en una ciudad. Sin embargo, las zonas rurales son mucho menos peligrosas en este sentido. Los pueblos son más seguros que las ciudades para los niños; y ciertamente es un aspecto que muchas parejas tienen en cuenta a la hora de decidir formar una familia o no.

Por otro lado, la oferta de escuelas e institutos que hay en las ciudades no es comparables a la oferta de las zonas rurales. Incluso aunque hayan buenas escuelas en los pueblos, la oferta en las ciudades es mucho más amplia, como por ejemplo los colegios internacionales o escuelas privadas.

Decidas donde decidas asentarte, no tenemos la menor duda de que le sacarás el mejor partido! Desde Trovit simplemente queremos ayudarte a encontrar la vida que quieres 🙂


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