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Cómo convencer a tu casero para que se encargue de las reformas

Incluso antes de haber hecho el Rent vs. Buy quiz que publicamos en este blog hace un par de semanas, yo ya sabía que lo mío es vivir de alquiler para siempre. Alquilé mi primer piso hace ya bastantes años, el primer año que me fui a la universidad. Por aquel entonces, no tenía ni idea de lo mucho que me quedaba por luchar con agencias inmobiliarias y caseros en los años que se venían.

En aquellos dulces años yo era toda una inexperta. Una novata en el desesperante y frustrante universo de las negociaciones con algunos caseros no muy finos… Eso sí, me permito hacer una concisa pausa para manifestar que algunos de mis caseros han sido como verdaderos familiares para mí, siempre dispuestos a ayudarme con las chapuzas en casa.

A lo largo de estos años de llamadas ignoradas a la agencia, horas incontables de visionado de vídeos de fontanería en Youtube, varias visitas a *escriba aquí el nombre de su tienda de bricolaje favorita* y mucho más, he estado redactando La Lista. La Lista es una secuencia cuidadosamente elaborada de argumentos racionales y persuasivos que utilizar al encarar una batalla con esos todopoderosos caseros que se niegan a mantener digna su casa, que es tu hogar.

1. La regla de oro (¡Dinero, dinero, dinero!)

Dile a tu casero cuánto valor añadirá a la vivienda hacer esa reforma o arreglillo que le planteas. En primer lugar es una razón de mantener un buen estado de conservación de la propiedad. Si cuidas las cosas, éstas durarán mucho más tiempo. Más vale tener la vivienda en buenas condiciones en caso de que quieran venderla en un futuro o intentar alquilarla a otros inquilinos en el menor tiempo posible.

2. De chapuzas, ¡si no queda otra!

Si no accede a la primera, propón compartir el trabajo. Puedes encargarte de la parte más superficial, como pintar, cambiar las bombillas, etcétera.

3. El constructor amateur

Toma las riendas de la situación: propón organizar el trabajo a realizar si su problema es la falta de tiempo.

4. Saca el albañil que llevas dentro

Dependiendo de tus habilidades constructivas, ofrécete para hacer los arreglos de la electricidad, fontanería, mobiliario… siempre ha cambio de un notorio descuento en tu alquiler!

5. A la desesperada…

Si ninguna de estas anteriores ideas te funciona con tu casero, ataca donde pueda dolerle: ¡amenaza con marcharte! ¿Quién querría vivir en una casa en la que no se sintiera bien?
Sinceramente, deseo que no tengas que recurrir a ninguno de los puntos anteriores con tu casero, y que toda negociación con él sea un camino de rosas. Pero, en caso de que lo necesites: que el poder de la persuasión te acompañe.


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